Cortometrajes del mundo

prueba 3

“Se había terminado el trabajo. Los dos hombres hicieron rodar las piedras colocándolas en su lugar, y comenzaron lentamente a descender la montaña. Incluso al fin, el Hombre había pensado en el futuro, y había tratado de conservar algo para la posteridad”.

“Lección de historia” Cuento de Arthur C. Clarke.

Escrito por Leandro Hernández

Creo que uno de los temas fundamentales de la muestra de ésta noche, con ésta selección de cortos, es el tema de la memoria, de la historia y de la preservación. Es mi forma de ver el acontecimiento, de repente para otra persona tiene otro significado. Cuando hicimos la selección y vi las películas que íbamos a mostrar ésta noche, pensé en el cuento de Arthur C. Clarke, “Lección de historia”, uno de sus pasajes ésta al comienzo de éste artículo. Dicho cuento, trata sobre unos habitantes de venus que llegan a la Tierra cinco mil años después de la extinción de la raza humana y encuentran sobre la playa helada, un artefacto que describen como una lata de metal, en cuyo interior hay una cinta de material plástico, que vista con la radiación adecuada, se pueden ver unas imágenes diminutas, una después de otra que parecen no tener diferencia, parecen ser imágenes idénticas, pero no lo son y reproducidas a cierta velocidad generan la sensación de movimiento. Claro, los venusianos conocieron parte de la raza humana, una raza que les pareció fantástica, por la forma en la que se comportaban dentro de lo que habían visto proyectado sobre un material blanco, gracias a un invento óptico de un científico, seguramente lo más cercano a un proyector, sino es que un propio proyector. No sé a ciencia cierta que fragmentos hayan visto estos seres de otro planeta, Clarke solo hace una breve descripción en su cuento de lo que ven los venusianos, pero me atrevo a decir que en algún momento ven el Maquinista, de Buster Keaton. Al final describen a la raza humana como una raza fantástica, pero lo fantástico es aquello que sale en la pantalla, se hace más evidente aquella frase lanzada por Françoise Truffaut en “La noche Americana” (1976) que las películas son más importantes que la vida, porque avanzan como trenes en la noche, sin nada que las detenga. Lo que vieron estos seres de otro planeta, era eso, trenes en la noche y la recreación de una vida, de muchas vidas, la magia del cinematógrafo que nació y que muchos aseguraron sería una atracción pasajera, una moda. Lo que vieron no era la vida misma, pero vieron algo que de repente es más interesante que la vida.

El cine, en ese caso, es una muestra de la preocupación por la posteridad, de recrear un mundo que está al otro lado dela pantalla pero nosotros lo sentimos propio, como aquellas imágenes filmadas por los Lumière, inventores del cinematógrafo, escenas de la cotidianidad o escenas para mostrar su posición social, como “Salida de la fábrica” (1895). Los cortos de ésta noche, dan cuenta de esa preservación de la memoria, cortos que dan cuenta de una geografía en particular, de un momento especial, de otra época y hablo de los cortos que proyectamos hoy, pero en realidad es todo el cine el que da cuenta de esto, de la arquitectura, de las costumbres, etc. El cine no está muerto, lo que pasa es que se la pasa recordando.

Pensé también que nosotros somos unos venusianos, afortunados, al poder conocer obras de la cinematografía gracias al trabajo de personas como Henri Langlois, que se dedicó fuertemente a la tarea de preservar esa memoria, para nosotros, para nuevas generaciones que llegan sedientas de cine y es que cuando uno se entrega a una película, no solo se entrega a ella, se entrega a la sensación, a la emoción, a la historia, a X o Y movimiento artístico, cuando se entrega a una película, se entrega a un montón de cosas más, no sé si para nuestra fortuna o infortuna, yo creo que más a lo primero. Langlois, claro, entre otros, fue ese personaje que pensó en la posteridad, pensó que valía la pena preservar obras que seguramente nadie más quería preservar, y que serían fundamentales para la humanidad; el baño de su casa se convirtió en este centro de la memoria cinematográfica y allí se guardaban las primeras películas que seguramente con el paso del tiempo, ayudaron a comprometerse con la causa de la Cinemateca francesa. Jean Cocteau definió a Langlois como el “Dragón que guarda nuestros tesoros”, tesoros del tiempo, de la memoria, de la época, que obsesión estos temas, porque el cine es ese tesoro que vale la pena mantener, pero no bajo llave y resguardado, sino para preservarlo, el cine, tiene que mostrarse, porque alguien, en algún lugar del mundo, un día se tomó la molestia de coger una cámara y filmar algo que le parecía que tenía que filmarse, de darnos a conocer su visión del mundo, de la vida. Ésta noche, mostramos eso que en algún momento descubrimos, como los venusianos del cuento de Clarke.

Selección de cortometrajes

Barco saliendo del puerto – Hermanos Lumière – 1895 – Francia

El melómano – Georges Méliès – 1903 – Francia

Le piano irrésistible – Alice Guy – 1907 – Francia

La casa es negra – ForughFarrokhzad – 1963 – Irán

Notes on the circus – Jonas Mekas – 1966 – EEUU

Borom Sarret – Ousmane Sembene – 1969 – Senegal

Inhabitants – ArtavazdPelechian – 1970 – URSS

El nuevo libro – ZbigniewRybczynski – 1976 – Polonia

Nadie quiere jugar conmigo – Werner Herzog – 1976 – Alemania

Ofrenda – Claudio Caldini – 1978 – Argentina

En busca de María – Jorge Nieto y Luis Ospina – 1985 – Colombia

Gato escuchando música – Chris Marker – 1990(?)- Francia

La llegada del tren a la Gare de la Ciotat 2014 – Juan Camilo Moreno – 2014 – Colombia

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