HACHAZOS: LA MIRADA DESDE EL ARTISTA OLVIDADO

Imagepor Leandro Hernández

El día de ayer, en el FICCI  se presentó la película Hachazos (2012) dirigida por el argentino Andrés Di Tella. Nos muestra un encuentro con la memoria, esa misma que en ocasiones se pierde, sobre todo cuando con personajes de la cultura se trata. Es un documental que sigue las escenas cotidianas del realizador Claudio Caldini, realizador argentino que experimentaría con el celuloide, como si se tratara de un Stan Brackhage latinoamericano; Caldini, realizador arriesgado, experimentaría en una época en la que no era permitido experimentar en La Argentina. El conflicto y la represión política impuestos por la Dictadura Militar, obligan a Caldini a ser, en palabras del mismo Di Tella “El realizador invisible”.

No es una película que dé cuenta de la cronología de una obra, sino que muestra ciertos momentos, concentrándose en el factor humano. El realizador invisible, pero más que invisible es el realizador olvidado, que hizo películas que transgredían.

Caldini a partir de su misma obra, esa misma que cabe en una maleta, muestra sus preocupaciones, de una manera poco convencional y la cámara de Guillermo Ueno que no para, que se introduce en los rincones más recónditos de la memoria para mostrar eso que fue, que aun puede ser, que no juzga ni alienta pero nos conmueve, porque siempre andamos olvidando.

Pasan etapas, momentos; un Caldini que se muestra difícil por su propia situación, pero vemos también a un Di Tella dispuesto a esperar, a convivir en el entorno del otro, paciente, valiente, que escudriña, que en todo caso persigue los rastros de la memoria, un tema que entre otras cosas me sigue siempre, el ser olvidado sin hacer y habiendo hecho, sobre todo porque vivimos en un país que olvida rápido.