Dimensiones del Diálogo

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Escrito por Juan Camilo Moreno

El placer es alcanzado por la libertad de ver, tocar, sentir, y vivir las pasiones, los miedos, las fobias y la filias de cada uno de nosotros y de los objetos que nos acompañan como parte de nuestra vida y que nos justifican como lo que somos. Svankmajer dice que antes de la vista existe el tacto, y que este es mucho más importante, mucho más real, ya que tiene que ver más con la experiencia del cuerpo, ese objeto material en el que se vive, en el que se proyectan las personalidades y sobre el que hacemos, cada día, pequeños o grandes cambios, dando a entender, de alguna manera, que mutamos, que cambiamos de ideas, de estados de ánimo.

“Los objetos no se manipulan, se manifiestan”(1), y es que los objetos son los protagonistas del mundo de Svankmajer. No son objetos inertes ya, prestos siempre a la manipulación e interés absoluto del ser humano, sino que son objetos que tienen vida, que actúan a su propio albedrío, conviviendo entre ellos, creando relaciones de diálogo, de confusión, de gracia y de una eterna mutación, un eterno cambio, siendo así objetos mundanos dentro de un mundo más de ellos, en el que tienen la posibilidad de reproducirse, mezclarse y asesinarse con absoluta libertad.

Para Svankmajer los objetos artesanales, hechos a mano y no hechos por máquinas, tienen espíritu, tienen vida. Esta premisa es cada día más actual, ya que con las nuevas tecnologías, el consumo desaforado, y un utilitarismo cada vez más ferviente, el valor de los objetos, aquellos con los que convivimos y por los que nos expresamos, es cada vez menor, es vacuo, y ese valor es quizá sólo reconocible en cuestiones de moda, precio y marca. Los objetos de Svankmajer, Maestro checo de las artes y el espíritu, parecen casi moldeables para el espectador; están ahí casi al alcance de los dedos, listos para ser modificados, listos para mostrarnos otra visión donde el surrealismo, el inconsciente, y las dimensiones del mundo que nos rodea (comida, relaciones humanas, violencia, sentido económico, naturaleza, …) son vistas de manera bastante diferente sin dejar de ser vigentes, reales, y críticas a una época y a un estado social. ¡Claro! también hay mucha más vida y más magia.

Los personajes, tanto humanos como objetos, son totalmente inocentes. Se presentan a cada nueva situación con ingenuidad, como si fueran niños que van conociendo el mundo, y en él, como en el cortometraje “Ten Minutes Older” (Herz Frank – 1978), van dejando toda su esencia y su humanidad: miedo, felicidad, cambio, transformación, magia, placer, y libertad. Hágase más espiritual, más humano, más artesanal, hágase un conspirador del placer.

(1). Ana María López González

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Expresion en 35mm

Escrito por Santiago Núñez García

Este cineasta checo lleva a un cine de total delirio, exquisitez, frescura e inquietud deslumbrante, consigue sumergir al espectador en una total experimentación de sensaciones.

Para Svankmajer la libertad es un medio de expresión en 35 mm, su libertad es un hacer lo imposible posible, es contraponer sensaciones, enfrentándolas por medio de contrastes formados en líneas paralelas, el logra que un hombre exponga ante el público sus instintos más profundos, los cuales por medios comunes de información no son expuestos al público, gracias a un pudor invisible, es una crítica a la guerra y una revolución de artista.

Su arte subjetivo genera inquietud pero a la vez necesidad, es una invitación de sensación expresiva con sabor a libertad
Para terminar el Rock and Roll es la salvación

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El Viaje que Seremos

Escrito por Leandro Hernández

La obra de Jan Švankmajer está marcada por el sueño, por ese viaje onírico al que en ocasiones solo podemos acceder cuando cerramos los ojos para dormir, o al que regresamos gracias a nuestro recuerdo de cuando éramos niños, de ese niño que no ha muerto, sino por el contrario experimenta, busca, se afana por el escape de un mundo consumido por el consumismo y esas preocupaciones a las que nos ha llevado el capitalismo y toda su voracidad salvaje. Švankmajer nos lleva a ese mundo de las aberraciones, de las pesadillas, de la experimentación hacia los placeres, al parecer el único placer no existe solo en la satisfacción gastronómica, en la satisfacción fisiológica o en la satisfacción sexual, la satisfacción se encuentra en detalles, en el baile, en el roce con texturas que hasta el momento desconocíamos, y el cine de este artista nos lleva a explorar; cuando creíamos que lo habíamos visto todo, nos muestra otra faceta, nos muestra otro mundo que con un sonido estridente en ocasiones y en otras no tanto, sino solo como acompañamiento, genera poesía visual, sus obras son poemas cargados de un lirismo que nos transporta, que nos mantiene cautivos en esa belleza del audiovisual, de todo lo que se puede contar de una forma o de otra.

Considerar a Jan Švankmajer como un animador que es por lo que se le ha conocido en el medio audiovisual, no es apropiado; su obra pasa por la experimentación de las artes plásticas y literarias, explorando diferentes ramificaciones, desde el collage hasta el dibujo, como puede pasar de la poesía al cuento, pero en todo caso su narración es la mezcla de muchos factores, de muchos conceptos, que acompañan el sueño, la aberración y las mas deliciosas pesadillas, y este es nuestro viaje cuando nos sentamos frente a la pantalla a divisar la obra de este artista polifacético, es nuestra condena y el precio que pagamos, el de movernos con los sentidos, el de hacer una introspección, cuestionarnos, sobre el tiempo, sobre el espacio, cosa con la que Švankmajer va a tener una ruptura constante, como en el mundo onírico, allí puede pasar… estamos comiendo en el comedor de nuestra casa, de repente ese delicioso platillo empieza un baile frenético, levantas la mirada, y te encuentras con que estas en el cineclub, escuchando charlas frenéticas, viendo películas frenéticas de directores frenéticos.

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