La jungla del asfalto

ajungle

Escrito por Pépé Le Moko

John Huston quien ya era un director atrevido e icónico para la época, dirigió en 1950 “La jungla del asfalto”, una de las películas de cine negro norteamericano más recordadas. En sus películas hasta la época, el fracaso parecía ser el aire que respiraban sus personajes, un fracaso inevitable, desesperanzador, tan común del cine negro pero en Huston, al contrario de otras películas, un fracaso que se podía pronosticar desde los primeros momentos del metraje.

Y digo esto porque en “La jungla del asfalto” sabemos que todo saldrá mal. Entre la banda ideada para realizar el robo a la joyería se notan ciertas incertidumbres y dudas que se terminan pasando por alto bien sea por la codicia del apreciado botín, o por el desconocimiento y la necesidad de emplearse en algo, como es el caso de algunos de los protagonistas. Los lugares cerrados, cantinas, escondites y oficinas de mafiosos, casas de magnates, taxis, y otros escenarios nocturnos y sórdidos acompañan la historia. La ciudad parece un lugar donde todo lo malo puede suceder, un lugar donde la corrupción o la necesidad pueden llevar a las personas a engañar, a culpar, a matar o a robar, una ciudad nada amable, en la que cada uno, además de re buscarse una manera de sobrevivir económicamente, debe refugiarse en ciertos placeres o en ciertos vicios para no recaer, para entretener la mente, para no dejarse absorber del todo por esta ola de angustia y de incertidumbre en la que viven.

Ahí quizá está la mayor virtud de esta película. En el retrato, siempre humano y sincero, de cada uno de los personajes. Un retrato de cómo sus emociones y sus necesidades los conducen a tomar esta o aquella decisión. Alejado de moralismos, reconocemos y comprendemos las faltas y traiciones que se originan en la banda, acciones hasta inocentes y que desencadenan, irremediablemente la tragedia. Como el caso del abogado Emmerich, en absoluta bancarrota, con un perfil que debe mantener, ilusionado con una joven, inocente y muy provocativa Marilyn Monroe, y en deuda con su esposa, una mujer que se siente sola y que lo necesita más que a nada del mundo. Mierda, en un afán así, con todas estas corrientes de amor y desespero fluyendo, cómo Emmerich, sin quererlo a fin de cuentas, termina ideando el fraude.

A cada hombre el destino le juega una mala pasada. En esta ciudad de fuertes y audaces, no puede haber tiempo para el placer, para la paciencia y para el deleite. Cada uno termina cayendo por sus placeres. Sea la bebida, sea el anhelo de una vida mejor, sea el deleite de ver a las jóvenes mujeres bailar por 2 o 3 minutos más…

En un trágico final en el que Dix (interpretado por el gran Sterling Hayden), un asaltante de poca monta pero de gran carácter y decisión, huye desesperadamente de la ciudad, de su vida criminal, y de sus fracasos y soledades, llega moribundo y desangrado al campo de su juventud, y fallece acompañado de los caballos que tanto anhelaba y amaba… Así es el cine de Huston, todo se desvanece al final, sólo queda la naturaleza y alguna poca oportunidad para quienes no han caído del todo.

Annex - Hayden, Sterling (Asphalt Jungle, The)_02afiche cine negro