Dance dance dance

still-of-john-travolta-in-saturday-night-fever-(1977)-large-pictureEscrito por Juan Camilo Moreno

Vi esta película por primera vez recién hace unos meses. Claro que ya la conocía desde hace mucho tiempo atrás. En mi imaginario tenía referenciados muchos elementos: la música de los Bee Gees, sobre todo el tema Stayin’ Alive, la figura de John Travolta y su talento para el baile, las luces de la discoteca, y sobre todo su exquisito e inolvidable título, Saturday Night Fever o Fiebre de Sábado en la Noche. Yo suponía que era una gran película, la veía referenciada a veces en comerciales de televisión y era evidente que había sido muy importante para los jóvenes de la década de los años setenta. Hasta ahí iba todo. Qué más pensaba de la película? No lo sé. De repente era la historia de un bailarín muy talentoso que baila cada fin de semana, es exitoso, tiene un gran amor o de seguro no le faltan las mujeres para salir. Quizás sea la película perfecta para ver un fin de semana en la tarde, y salir preparado y excitado para comerse la pista de baile, para ligar mujeres, y para disfrutar hasta el amanecer de la fiesta.

Hace unos meses mi amigo y colega cinematográfico Leandro me dijo que había visto la película y que le había impresionado de sobremanera, me dijo “no es lo que uno espera’’. Ni corto ni perezoso salí a buscarla y la conseguí. La vi esa misma noche y claro, no es lo que uno espera.

Tony Manero es el personaje que interpreta John Travolta. Un joven que trabaja en una tienda de pinturas, que no tiene novia, que no se droga, que no le importa nada más que ir los sábados al club de baile a bailar como loco, a mostrar su gran talento, su cuidado peinado, y su impecable traje. En la pista de baile es realmente donde se siente a gusto. En su casa, como usualmente pasa, hay problemas con los padres, quienes no entienden que a su hijo le pueda gustar la música disco y se peine de tal manera, y no comprenden tampoco que este se gane unos dólares por su cuenta, que intente de alguna manera de ser independiente.

Tony, en medio de la rumba, del reconocimiento por su talento, y de sus amigos, es una persona solitaria. En su habitación mira con admiración los afiches de Bruce Lee y de Sérpico (personaje interpretado por Al Pacino en la excelente película del mismo nombre) mientras siente que quiere escapar de ese ambiente familiar porque no hay nadie que lo entienda, que lo escuche, nadie con quien comunicarse. Las noches de juerga con sus amigos tampoco lo llenan. Aunque haya risa y haya mofa, las relaciones entre los amigos de la pandilla parecen postizas, basadas solo en la juerga y en la apariencia. No digo que no sean sinceros o que sean unos trafugas entre ellos, pero creo que es una amistad solo de fiesta, de reunirse y bailar y ligar, y ya, como si la felicidad fuera todo en la vida. Porque cada uno tiene sus problemas y sus miedos, pero eso no se lo comunican, y los amigos no están para esos momentos de debilidad. Ahí está el caso de Bobby C. amigo de todos y miembro de la pandilla quien sufre una depresión y necesita hablar con Tony urgentemente para desahogarse. Lamentablemente Tony no está para escucharlo y las circunstancias tampoco colaboran. El suicidio de Bobby C. es uno de los hechos que más impacta a Tony, y que lo hacen caer en cuenta de que vive una vida medio falsa, en la que las relaciones humanas están ausentes.

Cada personaje está en busca de algo y no sabe exactamente como esclarecer sus dudas y cómo apoyarse en sus allegados. El hermano de Tony pasa por una crisis existencial en la que su vocación religiosa se desmorona; la gruppie de Tony (uno de los personajes más fuertes de la película) busca acostarse con él a como dé manera, quizás para ser más glamurosa, para que la reconozcan los sábados en las fiestas, y para que Tony, el galán, le brinde un amor que nadie más está dispuesto a dar. Finalmente Stephanie, la mujer mayor de la que se enamora Tony al parecer también vive en un mundo de apariencias, hablando y visitando a personalidades con las que ella se reconforta falsamente.

El encuentro de Tony y Stephanie me llama mucho la atención. Cada uno choca con el otro, por sus prejuicios, por sus egoísmos y por sus intereses. Sin embargo existe el baile entre ambos y las ganas de ganar el gran concurso de la disco, y claro, también existe una atracción física. Todo esto da por resultado que cada uno caiga en cuenta de lo poco sinceros y autónomos que son a veces, y de que irremediablemente se necesitan entre ellos.

Recuerdo mucho el final de una gran película llamada “Los inútiles” de Federico Fellini, en la que los personajes, adolescentes ya muy mayores, deben asumir y tomar decisiones de sus vidas en condiciones muy cómicas y absurdas pero muy urgentes. Te quedas o te vas. Creo que cada uno vivimos momentos como estos casi a diario y a veces es tan importante tener a alguien al lado y abrir los ojos y buscar lo real.

Saturday Night Fever no es lo que uno cree.

Saturday night fever mas alla del baile

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A Ana O.

Escrito por Leandro Hernández

Vi Saturday Night Fever por accidente. Nunca había dado un peso por ésta película, pensaba que era una película de adolescentes setenteros, la película de madres que se deleitaron con la figura de John Travolta en la pista de baile, pensé que era una película que resaltaba una agrupación de música disco, o una marca corporativa de la época. Año 1977, la música disco se vivía en un ambiente underground, no había adquirido el auge del que somos conscientes ahora, y en buena parte fue gracias a esa película, la misma que vi por azar, en televisión y un sábado por la noche. La encontré haciendo un zapping de una persona que no puede salir un sábado en la noche y se bota en un sofá, resignado a que el sábado pronto se acaba y sigue la vida. Pero la película tenía algo especial, algo que va más allá del baile y el poliéster, algo que va más allá de las calles neoyorquinas. Eran esos personajes, por los que uno empieza a sentir simpatía, a pesar de su frialdad, a pesar de su arrogancia, y es porque nos empezamos a sentir cada vez más cerca de ellos, nos empezamos a sentir identificados, porque detrás de toda su arrogancia, de toda su frialdad, de toda su crudeza, vemos seres vulnerables, seres sensibles a su entorno, a sus situaciones. Como el caso de Tony Manero (John Travolta), un mozalbete solitario, malhablado, grosero, sin modales, quien es el rey del baile, él mismo lo dice, todo el mundo lo idolatra cuando baila, cuando se deja llevar por la música, pero su conflicto está en su soledad, esa que lo empieza a derrumbar poco a poco, con la presencia de unos padres que no creen en él; Tony busca la aceptación en su casa, pero no lo logra, nada es suficiente, sólo reproches, sólo reclamos, mientras que en la discoteca es el Rey, es Tony, todos lo quieren saludar, las mujeres lo quieren besar, y según una de ellas, él es Al Pacino, claro, cómo querer volver de buena gana a una casa en donde uno es un cretino después de que le han dicho que es Al Pacino.

Stephanie (karen Lynn Gorney) no es ajena a ese principio de soledad. Es una mujer que se regocija en su glamour y en sus relaciones sociales, con Eric Clapton, Cat Stevens o David Bowie, pero eso no es nada, es otra mujer que busca la aceptación, por eso todo el tiempo está hablando de ese tipo de cosas, que para un tipo como Tony no significan mucho, por no decir que nada. Stephanie va por ahí, tratando de hacer su futuro, un futuro que no es tan incierto como el de Tony, ella es una mujer más centrada pero que busca seguridad, desesperadamente, o sino decae.

Saturday Night Fever, no es solo un encuentro con el baile, no, yo creo que va más allá, porque nos enfrenta a un entorno que se va desmoronando, porque al comienzo vemos a un joven que va caminando con seguridad, un hombre que se le acerca a las chicas, que les habla, que las quiere conquistar, pero realmente, cuanto más tiempo pasa en la película, más nos damos cuenta de su vulnerabilidad, de sus deseos de mandar todo a la mierda, que su rudeza no es sino una coraza que utiliza para tapar su incapacidad de formarse como persona, no tanto por el hecho de tener como tal, de conseguir cosas, como carros, casas, sino por el hecho de no aceptar que un día simplemente pasa, llega la vejez, ya no es el mismo, los nervios están destruidos, el cuerpo, la esencia no es sino el recuerdo, entonces hay que buscar no vivir tan mal en la vejez. Tony comprende esto, tarde o temprano lo comprende, la vida no puede ser solo baile, peleas callejeras o sexo casual.

Hacia el final nos enfrentamos con la muerte de uno de estos muchachos que solo busca diversión porque está agobiado, porque dejó a su novia embarazada y no tiene más de 17 años, que desespero, cualquiera busca escaparse de eso, y puede tomarse como un acto de irresponsabilidad, pero para mi es lo más natural, el sentir miedo, algo que no se puede medir bajo los términos de responsabilidad. Éste joven, que admira profundamente a Tony, muere cuando se cae de un puente, y es el detonante de Tony, para empezar de nuevo, es irónico, pero así sucede, por culpa de esta pérdida, es que Tony se quiere reencontrar, en ese momento ya no importa el baile, ya no importa nada, solo importa enfrentarse a esa realidad que está agobiando, que está acabando con el sueño. Tony Manero ya no busca escapar, solo se enfrenta a sus decisiones. Nos enfrentamos a una muerte, a la tragedia, a la reconciliación dura, esa por la que pasamos muchos, después que creíamos que todo iba a ser mover el cuerpo y reír, pero no, Saturday Night Fever tiene algo que hace mover las fibras y no es precisamente por el baile.

De todas maneras, nunca hay que dejar de bailar, hágalo bien o hágalo mal.

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