Sibila – Entrevista a Teresa Arredondo

gfdEntrevista realizada por Alfredo García -amigo y colega argentino- para su programa “Voces del sur”.

La directora peruana Teresa Arredondo presentó en el 14° BAFICI su obra Sibila, que ganó el premio a la Mejor Película Competencia Derechos Humanos. A Sala Llena pudo charlar con ella y esto es lo que nos dijo.

Si bien has nacido en Perú, siendo de padre chileno y de madre peruana has vivido y compartido la realidad de ambos países. ¿Qué te impulsó a llevar al documental la historia de Sibila, tu tía, que estuvo casada con una de las plumas mas brillante de Latinoamérica: el peruano José María Arguedas, celoso defensor de los pueblos originarios y estuvo presa 14 años en el Perú, acusada de pertenecer al grupo sendero luminoso?

Yo creo que hay dos direcciones de respuesta. Por un lado está un tema personal, una necesidad muy grande de aproximarme a una historia que se me había negado de alguna manera en la familia de conocer realmente lo que había vivido mi tía, porque había hecho las cosas que había hecho. De alguna manera, conocerla, acercarme a ella, a su historia, y conocer de boca de toda la familia hoy después de todos estos años cómo se había vivido su detención y todo eso que no se me fue hablado en su momento. Por ese lado creo que hay una necesidad personal muy grande de conocer esa historia, que fue lo que me motivó totalmente a querer hacer este documental.

Por otro lado creo que hay un interés muy fuerte por empezar a hablar de un tema que ha sido muy delicado en el Perú y que hasta el día de hoy no se toca. En ese sentido, me parece que hay una generación nueva que está empezando a hablar de todo lo que ocurrió estos años de guerra interna en el Perú. Y me parecía también como muy necesario contribuir levemente desde el lugar de uno, digamos, a empezar a hablar de ese tema y que no se perdiera esta historia. Como ahora, tener un poco la suerte de hablar con las personas que estuvieron allí, que vivieron eso, en este caso mi tía fue también otra cosa que me impulsó a realizar el documental.

¿Cuánto tiempo te llevó su realización? ¿Tuviste dificultades políticas para encarar el tema?

La película en total fueron cinco años de trabajo. Desde que empecé con la idea del documental, tuve dificultades de varios tipos. Dificultades políticas te diría que sí, porque mucha gente todavía tiene miedo de hablar de todo esto. Y en ese sentido, me parece que sí, hubo dificultades políticas que la gente que decidió participar, hubo un gran cariño por mí y dar su testimonio y mostrarse porque sigue siendo un tema tremendamente delicado en el Perú. Hoy día esta más delicado porque los que fueron Sendero Luminoso quieren convertirse en un partido político como lo que pasa con ETA, en España. Entonces hay todo un resurgimiento de esta polarización, que de alguna manera siguen siendo muy violenta. En la gente que vivió todos esos años hay una tensión muy grande, y en ese sentido políticamente fue difícil asumir eso y encontrar los testimonios.

¿A qué atribuís el largo silencio de tus padres sobre lo ocurrido a tu tía Sibila?

Yo creo que es un poco lo que dice mi padre en el documental. Yo creo que allí hay un encuentro: mi madre es peruana y mi padre es chileno, la familia de mi madre es más de derecha, son de composiciones muy distintas. Y creo que para mi madre fue muy difícil el tema de asumir que Sibila estaba participando de esto, y yo creo que entre ellos, mis padres, hubo un quiebre que yo me enteré haciendo el documental, de decir “De esto no se va a hablar”. Y, por lo tanto, fue de rebote lo que me llego a mí. Eso por un lado, y por el otro lo que me dice mi padre es que durante todos estos años era muy fuerte todo lo que se decía de mi tía, era todo como muy violento, y en ese sentido ellos decidieron cuidarme. Esa fue la forma que ellos encontraron de cuidarme. Yo podré estar de acuerdo o no, pero esa fue la forma que ellos decidieron mantenerme al margen de este tema lo mas posible.

Tu documental es, desde el principio, totalmente atrapante, pero se agiganta cuando aparece en pantalla hoy en la actualidad Sibila. Lejos de encontrarnos con una mujer quebrada, la vemos avasallante e inclaudicable en sus convicciones. Si bien en la película tomás distancia sobre el silencio de tus padres o las severas criticas de tu tío a Sibila porque en tu dialogo con Sibila necesitaste dejar muy claro tu discrepancia a su posición

Yo creo que para mí es muy importante en un sentido lo que dice mi padre. Creo que me mantengo alejada a esa idea de criminalizar su posición ideológica, pero para mí es importante primero conversar, conocer lo que ella tiene para decirme hoy en el presente de lo que vivió. Para mí era muy importante conocer su análisis hoy. Y en ese sentido, cuando me encontré con que ella seguía todavía con una posición muy fuerte parecida a la que había tenido antes. Para mí era muy importante conversar con ella y decirle frente a frente que yo no estaba de acuerdo en cómo se había llevado a cabo eso. No de dónde nace, no de la motivación y su posición ideológica, sino con los hechos que había desencadenado este movimiento con ese nivel de violencia y con no tener hoy quizá un análisis de lo que había pasado, algún análisis mas crítico, que era lo que yo pensaba que podría tener. Y en ese sentido, para mí era muy importante conversarlo con ella, y que eso se viera en la película tal cual. Me parece que ahí hay como un encuentro entre las dos, que es muy sincero, y me parece importante que se viera porque finalmente todo mi trabajo fue para llegar a eso, fue tener esa conversación y tener ese nivel de intimidad con ella que me parece importante transmitirla al publico.

¿Cuál fue la reacción de Sibila al ver la película terminada?

A Sibila le gusto mucho el documental, le pareció muy importante pensar que se iba a generar un debate sobre este tema, para ella era muy importante poner este tema nuevamente sobre la mesa. Yo estaba preocupada porque aparece gente diciendo algunas cosas sobre ella que pueden ser muy fuerte e incluso la misma conversación que tenemos al final, que es un poco una discusión. Ella me dijo justamente que eso era la que le pareció interesante de la película, que se mostrara realmente y de frente las distintas posiciones que pueden haber dentro de una familia en mi caso y que representan a la sociedad peruana, y que eso era lo que le parecía realmente válido y que eso generara una discusión posterior o un análisis nuevo de este tema.

¿Creés que, como nos dijo Patricio Guzmán, que en una sociedad mientras la memoria no se cultive el país pierde energía, vitalidad?

Estoy totalmente de acuerdo con esa visión de Patricio Guzmán. Para mí, con el tema de la memoria en este caso, yo me siento de alguna manera un poco como una extranjera tratando un tema de Perú, pero me parece que es muy importante. Y precisamente como vengo desde afuera, veo una dificultad muy grande en el Perú de tratar este tema en otro nivel, de ir un poco mas allá y no quedarse en el pasado, en el mismo nivel de discusión que se vivió en el pasado, ir un poco mas allá. Me parece que ha habido una serie de cosas muy importantes en el Perú, como la comisión de la verdad, y me parece que hay un desinterés absoluto incluso en los jóvenes de la generación que viene después de mí. Ves que no les interesa lo que paso en su propio país y eso me parece tremendamente triste. En ese sentido, me parece que lo que dice Patricio Guzmán es absolutamente acertado.

Formás parte de un grupo de directoras jóvenes chilenas que se han atrevido a encarar temas sobre la realidad de su país y de su memoria, como Marcela Said (El Mocito) María Elena Wood (Locas Mujeres) y Elena Varela (Newen Mapuche), quien tuvo que sufrir prisión por realizar su película. ¿A qué atribuís esta circunstancia?

Yo creo que tiene que ver con el lugar que nos toca de alguna manera a nuestra generación. Me parece que tenemos un cierto privilegio, si se quiere, de estar en una generación lo suficiente alejada de ciertos temas como para atreverse a tratarlos. Estamos en una generación intermedia entre los que tenemos todavía muy presentes por la generación de nuestros padres toda la problemática política e ideológica que se vivió en el país, y en el caso de Elena Varela, con lo que está pasando hoy. En ese sentido, tenemos un lugar privilegiado, pues tenemos cierta distancia pero a la vez estamos en esa realidad y es lo que tenemos creo que como documentalistas es imposible no mirar esos temas. Y creo que de alguna manera hemos crecido con eso, que es el caso de Marcela, mi caso, hemos estado siempre ahí, y hoy nos atrevemos a tomarla y mostrarla.

El accionar de Sibila, su coherencia inclaudicable a pesar del tremendo castigo sufrido por pensar diferente, no hace mas que reflejar las palabras del poeta mas importante que nos dio Perú: “Me he vuelto revolucionario no por teorías aprendidas sino por experiencias vividas”. Cesar Vallejo.

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